Calderón de la Barca y la felicidad de aceptar que todo puede desvanecerse
internacionales · 20/10/2026 05:00
El dramaturgo madrileño Pedro Calderón de la Barca sigue interpelando al público con una idea que atraviesa buena parte de su obra: solo se puede ser feliz y disfrutar más intensamente del presente si aceptamos que todo lo que poseemos puede desaparecer. Esa reflexión, que en su teatro aparece ligada a preguntas sobre la libertad y el destino, vuelve a ponerse sobre la mesa cada vez que sus textos suben a escena.
Calderón no hablaba desde la teoría. Su propia vida estuvo marcada por los cambios de rumbo: pasó por la Corte, por el ejército y por el sacerdocio antes de instalarse en sus últimos años en Madrid. Esa experiencia de tránsitos y pérdidas le dio material para construir personajes que se aferran a lo que creen tener asegurado y descubren, tarde o temprano, que nada es definitivo.
En sus obras, la libertad y el destino funcionan como dos fuerzas que se tensan una y otra vez. El dramaturgo llevó al escenario la pregunta por aquello que una persona considera propio e inamovible, y lo hizo con tramas donde el poder, el honor y la fortuna pueden desmoronarse de un momento a otro.
La vigencia de esa mirada explica por qué Calderón vuelve a los escenarios con frecuencia. Su propuesta no es un simple ejercicio filosófico: es una invitación a vivir el presente con intensidad, sin la ilusión de que lo que tenemos está garantizado para siempre.