Ingeniera de 29 años lidera un vivero de pistachos en Albacete y apuesta a producir 1,8 millones de plantas
internacionales · 07/09/2026 02:00
Cristina Diego tiene 29 años y es ingeniera, pero su oficina no es un escritorio: es un vivero de pistachos en Albacete, donde cada detalle cuenta. Como responsable del lugar, supervisa el riego, la fertilización, la climatización y la sanidad vegetal de las plantas. Su trabajo es tan meticuloso que, como ella misma explica, una simple ventana que no se abra a tiempo puede retrasar una semana entera de crecimiento. 'Una ventana que no se abra puede hacernos perder una semana de crecimiento', advierte, mostrando la fragilidad del proceso.
El vivero apunta este año a alcanzar una producción de 1,8 millones de plantas, un número impresionante que requiere de un control casi quirúrgico. Diego no solo se encarga de que las plantas crezcan sanas, sino de que todo el sistema funcione en armonía: desde la temperatura y la humedad hasta la nutrición y la prevención de enfermedades. Cada decisión puede marcar la diferencia entre una cosecha exitosa y un año perdido.
Su historia es un ejemplo de cómo los jóvenes profesionales están transformando el campo español, combinando tecnología y conocimiento técnico con la tradición agrícola. En un sector dominado históricamente por hombres y por métodos más tradicionales, Diego demuestra que la ingeniería y la juventud pueden ser claves para modernizar la producción y hacerla más eficiente.
El pistacho, un cultivo en auge en España, encuentra en Albacete un terreno ideal. Con una gestión tan precisa como la que lidera Cristina, el vivero no solo busca cantidad, sino también calidad, para abastecer un mercado cada vez más demandante. Su labor, aunque silenciosa, es fundamental para que cada planta llegue a buen puerto y se convierta en un árbol productivo en el futuro.